jueves, 19 de mayo de 2011

De extranjera a enóloga por un día

Por Hanna Axelsson

La llegada a Viña De Martino es, como siempre cuando uno llega a un lugar así, espectacular. Es imposible no sentirse impresionado por las casas, los alrededores y el ambiente. Todo con estilo clásico -pero moderno a la vez-, limpio y ordenado. Un lugar que siempre lucirá bien en cualquiera revista de estilo de vida o viajes en que aparezca.

Yo, junto a otras visitas, fuimos recibidas y bienvenidas por Constanza Vercellino, la jefa de marketing y comunicaciones de la viña, y el enólogo Eduardo Jordán. Luego, empezamos con un tour que incluyó los alrededores de la viña, una plantación muy cercana, y la bodega, donde se elabora el vino.

Mis primeras impresiones fueron que Viña De Martino es una empresa con altos estándares y objetivos claros. No me equivoqué. Nos contaron el consistente proyecto desarrollado de la viña, sus conceptos y sobre su producción de vinos orgánicos, por la cual la viña ha recibido varias alabanzas y premios. La calidad del vino es el resultado de la exactitud en el crecimiento de la uva y de varios factores científicos, por lo tanto ninguno de ellos puede ser ignorado.

Hoy están construyendo una nueva bodega, ya que la vieja sufrió varios daños por el terremoto el año pasado. Es una inversión muy grande, pero necesaria, que muestra la importancia de las condiciones para la producción y de la alta calidasd necesarias para satisfacer las demandas de la viña.

El enólogo, Eduardo Jordán, es un hombre con una gran pasión por los vinos, pero lo más importante, con mucho conocimiento del tema; además de saber sobre geografía y meteorología, factores muy relevantes para tener éxito en la producción de vinos. Me sentí muy impresionada por sus conocimientos y comprendí que la profesión de un enólogo es mucho más que sólo conocer los sabores del vino.

Además del tour, mi visita incluyó una desgustación. En una sala enorme, nos sirvieron 7 vinos diferentes, 2 blancos y 5 tintos. Cada uno acompañado con una declaración sobre la producción y características de ese vino específico. Además, cada persona recibía un “mapa” sobre los sabores que cada vino podía contener, para no perderse en en la infinita variedad aromática y gustativa de algunos ejemplares.

La última parada del día fue una nueva actividad turística de Viña De Martino que se llama “Mi Vino”. En ella, cada persona recibía 3 botellas de vino, un Cabernet Sauvignon, un Syrah y un Caménère. Después, cada uno podía mezclar su propio vino a su gusto y, finalmente, llenar una botella, hacer una etiqueta y poner el corcho.

Por supuesto, la botella era para que cada uno se la llevara a casa, como un regalito muy especial que hizo la visita verdaderamente inolvidable. La pregunta es ahora, si encontraré un momento que realmente valga la pena para abrir y disfrutar mi botella de vino, que es la única en el mundo de la producción de esta sueca que jugó con ser enóloga por un día.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Nuevo rostro para una tradición gastronómica en Santiago


En poco tiempo, los trabajadores del Mercado Tirso de Molina, con sus cocinerías, y los pergoleros de la Avenida Santa María se trasladarán a un edificio construido para ellos en el barrio Mapocho.

El nuevo Mercado promete ser la nueva cara de la ya clásica estampa de los tradicionales puestos de flores, frutas, verduras, así como de las cocinerías de esta zona de Santiago.

Sin embargo, las mejoras no deberían afectar los precios de lo que aquí se puede conseguir, pues el objetivo es no cambiar la identidad del lugar.

Otros datos

Además de los cerca de 400 locales, el edificio contará con instalaciones sanitarias, 53 estacionamientos, 2 pisos, escaleras mecánicas e iluminación de vanguardia. Todo, dentro de un diseño estudiado para que los locatarios y clientes no se sientan encerrados como en un mall, sino en un espacio abierto y natural.

En el primer piso estarán ubicados los locales de frutas y verduras, mientras que en el segundo, lo harán aquellos de otros rubros, como ropa y abarrotes. Las tradicionales cocinerías también tendrán un lugar privilegiado, en el segundo piso y contarán con terrazas, donde los comensales podrán disfrutar de una vista al barrio Mapocho.

El nuevo edificio se encuentra dentro del proyecto iniciado en 2009 para la renovación del sector de Mapocho entre las avenidas La Paz, Santa María y Artesanos. La obra tiene un costo de de $6.500 millones, con más de 9.000 m2 construidos y que, en una segunda etapa, comprende el hermoseamiento de los alrededores.

martes, 26 de abril de 2011

Comida de primera, desde la cárcel


Quien lo pensaría. Un lugar que no se caracteriza por su buena comida, puede ser el escenario perfecto para entrenarse en la cocina. En la cárcel de Surrey, Reino Unido, tienen una interesante apuesta que da la oportunidad a sus reos de convertirlos en chef. ¿Cómo?

Aquí, entre presos y seguridad, está el restorán Clink -a cargo del chef profesional y administrador de la cocina de la cárcel, Al Crisci -, donde sofisticados platos deleitan los paladares de todos los visitantes que deseen hacerlo, ya que es un recinto abierto a todo público que haga una previa reservación.

El proyecto busca preparar a los presos para su reinserción en el mundo y se mantiene con fondos de la organización de caridad Clink y por su exigente clientela.

Cambio climático y vino


Hace unos días se realizó en Marbella el Congreso Mundial de Cambio Climático y Vino, en el cual la viña chilena Emiliana fue parte.

Por supuesto, aquí se trataron temas como el packaging, transporte, las emisiones de CO2, la eficiencia energética y el empleo de la viticultura orgánica y biodinámica frente al cambio climático, todo para contar con viñas más sustentables.

Dentro de las conclusiones más interesantes, están que los expertos vitivinícolas decidieron dejar de lado el “marketeo verde” para dejar la sustentabilidad como necesidad de primer orden y en el esfuerzo que debe ponerse para reducir el CO2 en la atmósfera y el gasto energético.

Otra de las inquietudes que surgió fue la dificultad ante el consumidor final para que aprecie la diferencia ante los términos biodiversidad, biodinamismo y ecologismo.

Sin duda, un paso más a favor del medio ambiente que dan las viñas a nivel mundial.

lunes, 11 de abril de 2011

Pensamientos suecos sobre las viñas chilenas













Por Hanna Axelsson

Pasar un día en una viña chilena es para una extranjera, sin experiencias anteriores de este fenómeno ni conocimientos del arte y la pasión que se cierne sobre el trabajo que requiere producir la bebida más estimada del mundo, es un día lleno de impresiones nuevas. Las viñas ofrecen un ambiente tranquilo y mágico en lugares increíbles que representan los puntos más bonitos de la naturaleza chilena. La visita es impresionante y, sin duda, una experiencia de vida.

Matetic Vineyards, una viña con la capacidad de producir 300.000 litros de vino, un hotel, un restorán y varias actividades para sus huéspedes, está en la región de Valparaíso, entre Casa Blanca y San Antonio. La viña, que realmente no sólo es un sitio para la produción de vinos, sino también de arándanos y queso, tiene un ambiente mágico transmitido por un interior elegante y armonioso, que relaja a cualquiera y yo no era una excepción.

Mis primeros pensamientos, cuando salí del auto en Viña Matetic, eran sobre el silencio. Podía escuchar el canto de los pájaros y el sonido de una manguera en el jardín, pero nada más. Estaba en el campo, más allá del asfalto y los edificios de Santiago, un mundo nuevo con secretos para descubrir.

La primera actividad del día fue conocer el hotel La Casona, su casa principal, las piezas y el patio. Todo construido con la motivación de crear un lugar armonioso y con el sentimiento de estar en una viña, por lo que todas las habitaciones tienen una terracita frente a una plantación de uvas. La combinación de una viña, un hotel y actividades turísticas, es una tendencia cada vez más común y, en mi opinion, estimada. Uno siente muy claramente que el impulso detrás de operar una viña no es el de ganar plata, sino la pasión y el amor por el vino.

En mi visita tuve la posibilidad de conocer las plantaciones de uvas. El enólogo Julio Bastías y el general manager Arturo Larraín nos llevaron en auto a las vistas más increíbles que uno puede imaginar. La vista sobre plantas de uvas, plantadas en líneas perfectas en los paisajes chilenos, es parecido a un paisaje de olas, y representa algo muy extranjero y exótico que una sueca como yo sólo puede ver en TV o leer en revistas de viajes.

Los tipos de uvas son muy distintos y necesitan condiciones diferentes para crecer, por lo que no todas las plantaciones están en la misma área. Un aspecto que revela una de los dificultades de cultivar la uva y elaborar el vino perfecto. Además, da más aventura a la visita el tener que andar en auto por medio de un paisaje increíble, para llegar a las plantas. Gracias a los enólogos y managers de Viña Matetic, aprendí mucho sobre este arte.

La bodega de la viña está construída con el mismo estilo que el resto del ambiente. Creó que no sólo para hacer la viña un lugar atractivo para turistas, sino también para ayudar a los vinos. Recuerdo que yo pensé que quizás los sabores de los vinos resultan mejores si se elaboran en un ambiente armónico y hermoso. Parece raro,,,, ¡loco! Lo sé, pero no imposible.

En una pieza gigante, adyacente a la bodega, viví una experiencia que nunca olvidaré. Una cata de vinos. Algo que cambió mis pensamientos sobre los vinos completamente. En Suecia, un país sin viñas, la cultura de vinos no existe. Los suecos toman vino porque tiene un buen sabor con la comida o, en el peor de los casos, sólo porque contiene alcohol. Al contrario, los chilenos toman vino por su sabor, su calidad y su identidad. Hay suecos que diferencian los vinos sólo por un aspecto, si son tintos o blancos, mientrasn que los chilenos identifican un vino por varios aspectos y propiedades. Para resumir, una experiencia muy interesante e instructiva.

El día en viña Matetic terminó con un almuerzo extraordinario en el restorán del hotel, Equilibrio. Para empezar, una tabla del queso de la viña acompañado con pan, mermelada, nueces, frutas y mucho más. La entrada consistió en una carpaccio de tuna con un sabor que mezclaba lo dulce y salado. El plato principal era pato preparado en una salsa de naranja, acompañado de puré verde. Finalmente, un postre que era tres cortecitas de dulces, un sorbet de frambuesa, un cheesecake y una tortita de nueces y manjar. El chef, Matías Bustos, nos acompañó y presentó en detalle cada plato con su respectivo vino, revelando su pasión por la comida.

Mi visita a viña Matetic puedo asegurar que fue una experiencia y una aventura por la vida. Abrió mis ojos ante los vinos, y también por la gran cantidad de trabajo que una botella de vino requiere para que sea buena. Además, entendí que las viñas no sólo tratan de ser un sitio para la produción de vinos, sino también que son lugares que representan la pasión, cultura y vida chilena.

jueves, 7 de abril de 2011

Más consumo de berries y nuts


En Reino Unido desde hace unos años se viene presentando una tendencia cada vez más marcada, y es que se están incorporando más y más las frutas rojas y los frutos secos en la confitería.

Dentro de ellos, los berries y las almendras son las que destacan y son las preferidas de los consumidores, sobre todo por su contribución beneficiosa para la salud. Pero, por supuesto, también por su sabor y lo bien que combinan en los snacks, barras de cereales o chocolates, entre otros.

Uno de los berries cuya popularidad está creciendo es el arándano, tanto por su sabor que es único y su contenido de “phoyphenol”, un importante antioxidante. Por otra parte, las almendras superaron a los demás frutos secos en sabor, alta calidad, satisfacción y aporte nutritivo, además de incluir antioxidantes.

Esto va de la mano por una mayor conciencia respecto al cuidado de la salud, algo que debería también comenzar a hacer eco entre los chilenos y, por ejemplo, lograr que se reduzca por norma los índices de sal y azúcar en los alimentos elaborados para consumir productos más saludables.

martes, 5 de abril de 2011

Un té para la boda real del siglo


La marca de té británica Twinings es la proveedora oficial de la Casa Real Inglesa, por lo que no podía dejar de crear uno especialmente para homenajear el matrimonio del Príncipe William y Kate Middleton.

Este té combina el sabor de la bergamota con té blanco y pétalos de rosa, siendo el resultado una fina y delicada bebida, con suaves toques dulces y cítricos. Además de esta mezcla, también se elaboró una variedad más fuerte del clásico Earl Grey.

Y como todo lo que rodea a la realeza, sólo algunos elegidos tendrán la posibilidad de probarla, pues ambas infusiones serán una edición limitada y sólo estarán disponibles en los hoteles más finos de Londres, en donde se hospedarán los invitados a este evento.